El Sueño y el Riesgo
Cardiovascular

Dormimos aproximadamente 23 años de nuestra vida, y las horas de sueño puedan tener una influencia directa sobre la salud cardiovascular de las personas.  Tanto la duración corta de sueño como el tiempo prolongado de sueño se ha asociado con mayor riesgo de desarrollar enfermedad coronaria y enfermedad cerebrovascular.

Aproximadamente el 60% de los pacientes con SAOS son hipertensos (presión arterial alta) y el 30% de los hipertensos tienen SAOS (apnea del sueño) no diagnosticada, especialmente en aquellos hipertensos que no muestran el habitual descenso de la presión arterial durante la noche llamados:  “nondippers”.

Se puede observar una dificultad para el descenso de la presión arterial habitual durante el sueño debido a la falta de oxígeno provocada por las apneas del sueño, siendo la apnea del sueño una de las causas de hipertensión arterial.  La mayoría de los pacientes hipertensos mal controlados o con poca respuesta a los tratamientos antihipertensivos tienen apnea del sueño no diagnosticada.

Existe una relación importante entre la insuficiencia cardiaca y los trastornos respiratorios del sueño.

  • El 40% de los pacientes con “ictus” (accidentes cerebrovasculares) tienen apnea del sueño la cual también incrementa el riesgo de muerte por esta causa.
  • Las arritmias son bastante frecuentes en relación con la apnea del sueño.  Muchas de estas arritmias revierten espontáneamente, pero podrían en algún momento producir periodos de arritmia mas sostendidos que pongan en peligro la vida de quien la padece.
  • La coexistencia de hipertensión arterial, hiperactividad simpática, hipotermia nocturna (niveles bajos de oxígeno) y crecimiento del ventrículo izquierdo del corazón que presentan los pacientes con apnea del sueño aumenta el riesgo cardiovascular.
  • El uso de medicamentos para la impotencia sexual pueden aumentar el número de apneas por hora de sueño en el paciente con apnea del sueño, debido a la congestión de la vía aérea, a la relajación muscular y vasodilatación pulmonar que produce el óxido nítrico.
  • La apnea del sueño está relacionada a un aumento en la resistencia a la insulina, por lo tanto padecer apnea del sueño incrementa el riesgo de tener niveles de glucosa en sangre alterada en ayunas, prediabetes y diabetes mellitus tipo II.
  • La apnea del sueño incrementa el riesgo de formación de placas de ateroma en las arterias carótidas (grandes vasos sanguíneos del cuello que llevan sangre al cerebro) lo que va aumentando su grosor y dificultad para el paso del flujo sanguíneo normal hacia el cerebro.
  • La hipoxemia (descensos de oxígeno en sangre) provocada por los episodios de apnea durante el sueño  producen estrés constante y se empiezan a liberar y producir una serie de sustancias vasoconstrictoras  y pro inflamatorias que posteriormente traducirán el aumneto del riesgo cardiovascular.
  • La apnea del sueño (SAOS)  se asocia fuertemente con la  mala evolución de la hipertensión arterial, enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca y ataques cerebrovasculares.  Además, la obesidad y la edad, ambas en aumento en la población general, son factores de riesgo tanto de SAOS como de insuficiencia cardiaca. El tratamiento del SAOS revierte completamente sus consecuencias cardiovasculares. Por lo tanto, el SAOS debe ser considerado un importante factor de riesgo cardiovascular modificable.

¿Cómo saber si padezco algún trastorno del sueño?

  • -Tengo dificultades para conciliar  o mantener el sueño, me despierto antes de lo debido o no tengo un sueño reparador.
  • -Tengo un dormir muy inquieto con muchos cambios posicionales y movimiento.
  • -Ronco demasiado
  • -Hago pausas (apneas) respiratorias mientras duermo y me despierta ocasionalmente una sensación de falta de aire o palpitaciones.
  • -Tengo horarios de sueño irregulares por horarios de trabajo o porque quiero.
  • -Duermo en el día y en la noche paso en vela.
  • -Pesadillas constantes o gran cantidad de sueños que me hacen sentirme cansado al día siguiente.
  • -Dicen que actúo los sueños o hablo mucho durante la noche y eso me hace sentir cansado.
  • -Inicio comportamientos de índole sexual durante el sueño sin darme cuenta.
  • -Hago movimientos tipo “sacudidas” con los pies, piernas o brazos mientras duermo.
  • -Camino por la casa como si estuviera despierto.
  • -Presento dolores de cabeza al despertar.
  • -Me orino mientras duermo.
  • -Rechino los dientes o hago fuerza con la mandíbula mientras duermo.
  • -Hago movimientos rítmicos con la cabeza o el tronco mientras me quedo dormido.